¿Qué es?

La característica principal del ácido hialurónico es su gran capacidad para atraer y retener el agua, por lo que en cosmética se ha convertido en uno de los ingredientes fetiche para cremas y tratamientos anti-edad. En su uso tópico aporta grandes dosis de hidratación a la piel, además de darle un aspecto más terso y ayudar a rellenar las pequeñas arrugas y líneas de expresión.

El ácido hialurónico comenzó a usarse en cosmética en la década de los 90, en forma de viales inyectables que consiguen, de manera práticamente inmediata, devolver a la piel su volumen inicial e hidratarla en profundidad, mejorando también su tersura y luminosidad. Así, se corrigen los primeros signos del envejecimiento cutáneo manteniendo nuestra piel joven por más tiempo.

Esto se debe a que la aparición de arrugas y flacidez asociadas al paso del tiempo se produce en gran parte por la pérdida de hidratación en la piel que provoca la disminución de ácido hialurónico y de la capacidad de nuestro organismo para reponerlo a medida que nos hacemos mayores.

¿Para qué se recomienda?

  • Contorno y comisura de los labios.
  • Volumen labial y facial (pómulos).
  • Arrugas labiales o peribucales (alrededor de la boca).
  • Surcos nasogenianos (líneas de expresión a ambos lados de la nariz y la boca).
  • Patas de gallo.